martes, 4 de marzo de 2014

Hombre preso que mira a su hijo Vs Mario Benedetti


Una breve comparación entre la realidad que describe el poema y la vida del poeta uruguayo Mario Benedetti.

miércoles, 22 de enero de 2014

Hija que mira a su padre preso

Simonovis by Slidely Slideshow

Tras un juicio que duraría cinco años (2004-2009) Ivan Simonovis fue condenado a la pena máxima de Venezuela, 30 años de prisión, por sus acciones el 11 de abril del 2002.

                Once años después de que su padre fue hecho preso en el 2004, Ivana Simonovis de 15 años, escribe una carta al gobierno venezolano pidiendo piedad para su padre y el resto de su familia.
"Ya me cansé de llorar. Estoy agotada. Quiero pedirles de nuevo un poco de clemencia. Ya mi papá, Iván Simonovis, y todos nosotros, su familia, hemos sufrido demasiado. Sufrir cansa. Llorar cansa. Extrañar al padre de uno cansa. Siento que soy demasiado joven para estar tan cansada"
Ivana Simonovis 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Los grandes poetas tienen en sus versos alguna respuesta que dar.

        Yolanda Pantin es una poeta venezolana que perteneció al grupo Calicanto y fue fundadora del grupo Tráfico y la editorial Pequeña Venecia de Poesía. Del mismo modo ha sido galardonada con menciones de honor de los premios Premio Nacional de Poesía Francisco Lazo Martí, Bienal de Poesía José Rafael Pocaterra y el Premio Fundarte de Poesía. Entre sus obras más importantes se encuentran: los libros Casa o Lobo y Correo del Corazón.

1.En el poema se habla de una cárcel literal, pero podríamos decir que en Venezuela algunos están presos en cárceles y muchos estamos presos en nuestras casas ¿Será que estamos todos condenados a ser hombres presos que miran a sus hijos?

R. Es verdad que el poema ilustra una situación límite y aunque se refiera a un retén penitenciario, puede por la misma naturaleza de la obra literaria, que es polisémica, abrirse a otras lecturas y trasladar esa situación al encierro simbólico como el que vivimos aquí en Venezuela, presos de nuestras circunstancias.

2.Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de vergüenza.
Pensando en función a Venezuela ¿Qué tiene más vigencia morir de dolor o morir de vergüenza?

R. En el poema ese morirse de vergüenza responde al grado de compromiso que tiene el hombre preso con su país. Él no dudó en actuar y por esa actuación perdió la libertad. Fue capaz de hacer un sacrificio. Pero no todas las personas tienen ese talante que es el del héroe. En lo personal  yo defiendo las heroicas y modestas acciones cotidianas de las personas comunes y corrientes. Hablo de la resistencia pasiva: mantenerse firme en las ideas y sostenerlas de otras maneras. Por ejemplo, escribiendo poesía.

3. Porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llora
pero no olvides.
¿Olvidar es traicionar a Venezuela?


R. En el poema que es un poema comprometido con su realidad política, específicamente la dictadura militar en el Uruguay durante los años 70, el olvido solo puede ser visto como traición. Un militante como el hombre preso del poema, no puede olvidar. Pero el olvido muchas veces es sobrevivencia. Para seguir viviendo algunas personas tienen que olvidar. El olvido es también una respuesta humana al dolor, sobre todo al extremo sufrimiento.


4. ¿Por qué a los latinoamericanos nos interpretan tan bien los poetas y tan mal los políticos?

R. Ese poder que tiene la poesía es universal. Yo siempre recuerdo unos versos del poeta griego Yanis Ritsos que dicen: ‘si la poesía no te consuela no esperes misericordia de nadie’.  Ese es el gran poder de la poesía cuando toca y despierta el alma humana, cuando toca una fibra sensible y permite entender la realidad de lo que sucede a niveles más profundos. Los grandes poetas tienen en sus versos alguna respuesta que dar.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La poesía es de quien la necesita

“La poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita” afirma el cartero a Neruda en la película de “Il Postino”. Y si bien el “autor” y protagonista de la película se llama “Mario” y es poeta, no será el Mario poeta al cual daremos protagonismo en este texto. 
En el poema de Mario Benedetti, Hombre preso que mira a su hijo, un hombre intenta explicarle a su hijo por qué no puede estar con él con la esperanza de que su sacrificio no haya sido en vano. Los tristes versos hablan sobre la libertad, sobre lo que un hombre estuvo dispuesto a hacer por ella, y sobre la pequeña persona que fue quien lo mantuvo firme en su propósito a pesar del sufrimiento.
Y aunque aquí no se tome  mate, ni se hable de “bojita”, podríamos sustituir las palabras por “café” y “chamito” y tal vez nos demos cuenta de lo mucho que necesitamos, leerla y decirla.

 Diremos:
“Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.”
Y nos daremos cuenta que queremos algo mejor para nuestros hijos, nuestros sobrinos o simplemente a las demás personas que llaman a Venezuela “casa”. Por más de que nosotros nos creamos capaces de sobrevivir o pensemos que el esfuerzo no vale la pena, porque ya nosotros nos adaptamos, pensaremos en esas pequeñas caritas y en nuestra situación en vez  llevarnos a callar, nos llevara a alzar la voz.

Tal vez nos tatuemos en el corazón: 

“Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de vergüenza.”

Y entenderemos que tal vez el sufrimiento sea en vano y no logremos nuestro cometido, tal vez nuestro sacrificio sea mucho mayor de lo que pensábamos. Sin embargo  también entenderemos que el dolor causado por el esfuerzo de luchar por lo que queremos, parece insignificante ante la pena causada por el remordimiento de no haber hecho nada.

Leeremos:

“Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere.”

Y pensaremos que, tal vez, como dijimos antes, nuestro sacrificio sea en vano. Pero nunca podrán obligarnos a ser lo que somos y a hacer lo que no queremos. Porque  el daño físico es real, pero dañar nuestros principios es peor. Leeremos esos versos y nos mantendremos fuertes.

Entonces leeremos ese poema y sabremos que nos pertenece tanto como pertenece a su autor y sabremos poner el acento en las palabras que realmente importan.